La elección del tratamiento de belleza adecuado depende, en gran medida, del tipo de piel. Por lo tanto, y para evitar problemas en el futuro, no está de más que puedas distinguir cada caso con criterio.

 

Cómo distinguir cada tipo de piel correctamente

 

Lo cierto es que cada persona tiene un tipo de piel con sus particularidades específicas. Influyen la genética, el grado de desarrollo hormonal, el ambiente e, incluso, las circunstancias ambientales. No te ha de extrañar, pues, que este aspecto revista de una cierta complejidad para el néofito. 

 

Hay cuatro tipos de pieles en función de su configuración: normal, mixta, seca y grasa. Cada una de ellas tiene unas características específicas y funciona mejor con determinados productos. Por otra parte, los distintos tipos de piel indican, también, las dosis o la frecuencia de aplicación.

 

1. Piel normal

 

La denominada piel normal tiene como principal característica el equilibrio y la regularidad. No tiene imperfecciones, ni brillos excesivos ni grandes contrastes, de manera que suele ser fácil aplicar múltiples productos. No en vano, la proporción de hidratación y de sebo está equilibrada. 

El nivel de cuidado es menos exigente que en otros casos, lo que siempre es de agradecer.  Lo que sí es importante que tengas en cuenta es que eso no excluye que no puedas tener problemas puntuales y/o localizados.

 

2. Piel mixta

 

La principal característica de las pieles mixtas es que estas son distintas en función de la zona de la cara. Por ejemplo, la frente, el mentón y la nariz suelen ser zonas grasas y con los poros más grandes. En cambio, en las mejillas la piel suele ser entre normal y seca. El cuidado de la piel suele ser más complejo porque hay que mantener la hidratación sin generar más grasa. Por lo tanto, es bueno buscar un producto específico y exfoliar con cierta frecuencia. 

La piel mixta puede requerir de hidrantes, sérum o de otros productos, en función del momento y las circunstancias. En consecuencia, te convendrá realizar un seguimiento.

 

3. Seca

 

La piel seca o xerosis se caracteriza por un déficit de hidratación que puede generar problemas si no se cuida con frecuencia. Como falta sebo, suele ser necesario utilizar productos que la hidraten y que eviten situaciones desagradables. Ahora bien, hay que señalar que los grados de sequedad son variables y que la intensidad del cuidado también lo puede ser. Las cremas hidratantes son una opción interesante en estos casos.

El problema de la sequedad es que se puede cronificar y, si no se cuida, generar incomodidades. Esta es la razón por la que no estará de más que realices acciones de forma metódica.

4. Grasa

 

La piel grasa tiene como característica principal un exceso de sebo. Suele ser brillante y es fácil que se acumulen puntos negros y granos. En consecuencia, se hace necesario realizar un cuidado exfoliando la piel con cierta frecuencia. Lo normal es que tampoco necesites aplicar hidratantes, aunque dependerá de cada caso concreto. Finalmente, hay que señalar que algunas personas optan también por utilizar productos con acabado mate.

Las pieles grasas suelen generar problemas por exceso. Es por ello que la elección del producto adecuado ha de poder eliminar los excesos y equilibrar tu PH. Esto, a la larga, te ahorrará esa sensación desagradable que se experimenta con frecuencia. 

Conclusión

 

Conocer a simple vista cada tipo de piel es sumamente útil porque conocerás cuál es tu problemática y los productos que necesitarás. En Suamifarma disponemos de un amplio catálogo de productos de higiene y cosmética con la mejor calidad precio. Entra para conocer mejor todo lo que te podemos ofrecer.